Básicamente, se trata de la titularidad (y los derechos de autor) que posees sobre la música que compones, más que sobre las propias canciones grabadas. Estos conocimientos legales pueden afectar enormemente a las distintas formas en que puedes generar ingresos como músico a través de la titularidad de los derechos de autor. Por lo general, estos derechos los gestionará una editorial musical, que se encargará de que recibas el pago por la música que has escrito cuando suene en público, vía Internet o en la Radio, o cuando se copie para su distribución. Esto se genera a través de los derechos de reproducción y ejecución, a diferencia de los ingresos generados por los derechos de máster, que entregas al sello discográfico al firmar con ellos.

Aunque el aspecto editorial de la música es más importante que nunca en la era digital y del streaming, también se suele malintepretar, incluso por parte de productores experimentados. Philip Mortlock, Director creativo y propietario de ORiGiN Music Publishing con una trayectoria de 20 años en la publicación de música, hace hincapié en la importancia de entender lo que esto puede ofrecer a los músicos. “Estoy convencido de que hay un vacío de conocimiento, y que los compositores deben saber más sobre el funcionamiento de la publicación de música y de la protección de los derechos de autor”, explica. “Saber qué es la protección de los derechos de autor, y conocer las formas de obtener ingresos de la actividad y la explotación de la música original, es algo que sin duda empodera a los músicos jóvenes. Si no aprendes a interaccionar con los sistemas disponibles para registrar tus nuevas obras y proteger tus derechos de autor, perderás la oportunidad de beneficiarte de una industria que está repleta de posibilidades”.


Conoce tus derechos de autor

“Una forma útil de entender la publicación de música es considerarla como un mecanismo de ‘gestión de los derechos de autor’”, explica Mortlock. Los derechos de autor musicales se pueden considerar una forma de propiedad intelectual, algo parecido a una patente o marca comercial que se otorga a tu música una vez que la has grabado o escrito. Los derechos de autor de tu música cubren el derecho de reproducirla, distribuirla o interpretarla, al igual que la creación de obras derivadas.

 

Cómo obtener ingresos

Hay varias formas importantes de conseguir ingresos gracias a los derechos de autor que posees sobre tu música. La forma más tradicional se conoce como regalías de reproducción: los ingresos que proceden de la reproducción de tu música en formatos físicos como CD y vinilo, al igual que formatos digitales como MP3 y WAV. En España se les llama Derechos de Reproducción Mecánica, según la denominación de SGAE.

Otra categoría importante se conoce como regalías de ejecución, que cubren los ingresos generados cuando tu música se interpreta en público, e incluyen las reproducciones en Radio y Televisión, al igual que en servicios digitales de streaming. Esta categoría también incluye las reproducciones e interpretaciones en vivo. Quizá veas también estos derechos designados como de Ejecución Pública.
Otra forma de “publicar” tu música es bajo una licencia de sincronización. Conocida a veces como “sincro”, se refiere a situaciones en las que tu música es empleada como banda sonora para un anuncio, serie de Televisión, película, videojuego, contenido de YouTube o cualquier otra finalidad.

Mortlock habla de las plataformas de streaming como Spotify como la mayor fuente de crecimiento actual. “Si bien el porcentaje de ingresos se considera muy bajo, están en vías de convertirse en la forma principal de consumir música”, afirma. “Estamos viviendo un cambio enorme, tanto en la forma de escuchar música como en la de generar ingresos. Personalmente creo que es un nuevo territorio muy emocionante. Todos queremos que la música se escuche, y esta es una forma nueva y directa de hacerlo posible”.

 

¿Cómo gestiono los derechos de autor de mis canciones?

El paso más importante para gestionar los derechos de autor de tu música es inscribirte en una organización para la gestión de derechos de ejecución, una entidad que garantizará que se te pague por el uso de tu música y recaudará las regalías en tu nombre. Puede que tu canción suene en la Radio, la pinche un DJ en un club o sea empleada en un anuncio de Televisión; esta entidad es responsable de que percibas las regalías.

Cada país tiene su propia entidad de gestión. Todas ellas están vinculadas internacionalmente y cooperan a través de un acuerdo recíproco. Si resides en Estados Unidos, hay cuatro grandes organizaciones que incluyen SESAC, ASCAP, BMI y GMR para músicos establecidos. En Reino Unido, la organización más importante es PRS, en Alemania es GEMA y en Australia es APRA. En España, tenemos la histórica SGAE u otras ocho que fueron creadas posteriormente.

A la hora de gestionar los derechos de autor de tus canciones, tienes dos opciones. Puedes inscribirte en la entidad gestora por tu cuenta y responsabilizarte de gestionar tus propios derechos de autor, o bien puedes recurrir a los servicios de una editorial profesional para que los gestione, en cuyo caso ellos se inscriben en la entidad gestora en tu nombre.

El DJ y productor británico Simon Huxtable lanzó recientemente su propio sello, ASTIR Recordings, y decidió recurrir a los servicios de una editorial musical para gestionar los derechos de autor de su nuevo proyecto.

“Mi sello ha firmado un acuerdo editorial con una empresa llamada Black Rock, principalmente porque conozco a los propietarios y confío en ellos. Pero hay muchas más empresas que pueden ayudarte. El truco, como en todo, es investigar a tope y consultar muchas opciones”.


¿Con qué aspectos hay que tener cuidado? La opinión de la Industria

Mark Lawrence es Director General de la Association for Electronic Music (AFEM), una agrupación del sector que representa los intereses de la Industria de la Música de club y que, desde hace tiempo, ha promovido que los músicos presten más atención al aspecto editorial.
“Muchos productores de música electrónica no se dan cuenta de que son compositores. Cuando entiendes esto, se te abren opciones de obtener ingresos por aspectos que una discográfica no tendría en cuenta para retribuirte. Es importante entender ese dato esencial desde el principio, porque hay todo un sistema esperando a que lo uses. Y en algunos casos, ese sistema puede generarte más ingresos de los que jamás conseguirías con una discográfica”.

“Como compositor, deberías inscribirte en una entidad para gestión de derechos y así conseguir regalías de tus canciones, y también contar con una buena editorial que te ayude a maximizar tus ingresos.  Asegúrate de registrar siempre tus canciones antes de publicarlas, y de que todos los porcentajes de autoría se acuerden antes de ofrecer una sola canción a un sello discográfico”.
“Por último, deberías dedicar tiempo a conseguir un equipo de confianza que posea experiencia en contratos, derechos, publicación, acuerdos, agentes y demás. Aprende el funcionamiento de la Industria antes de buscar un mánager: así podrás asociarte con el indicado una vez lo encuentres. Es posible ganar dinero en esta Industria, pero hay que tenerlo todo cubierto en lugar de esperar un golpe de suerte”.

Alex Drewniak dirige la empresa de gestión BC DGTL con sede en Estocolmo, que colabora con músicos como Jeremy Olander. Además, dirige Vivrant, el sello de Olander, y participó en la negociación de un gran acuerdo editorial para Olander con la discográfica Warner/Chappell en Estados Unidos. También ha gestionado a músicos que tenían acuerdos editoriales preexistentes, que según explica firmaron sin conocer los detalles más pequeños. Drewniak aconseja precaución y disciplina antes de firmar con una editorial musical.

“Mi mejor consejo es que no te dejes impresionar por las cantidades de dinero que te prometa el departamento de cazatalentos de una editorial”, explica. “Si has tenido cierto éxito como productor o compositor y estás a punto de establecerte por tu cuenta, quizá recibas un correo de un departamento de descubrimiento de artistas. Mi consejo es que resistas la tentación. Si bien resulta halagador y podría aportarte algo de dinero, ten en cuenta que hay muy poco valor (o incluso ninguno) en lo que una editorial te puede dar a cambio de lo que tú les entregas. Quizá te digan que tu música es muy demandada por la gente que decide qué música se utiliza en los grandes anuncios, o que te resultará casi imposible recaudar todas tus regalías en países pequeños que tienen servicios de streaming poco conocidos. Esto no es cierto.

“Del mismo modo que la distribución de música se ha democratizado a lo largo de los últimos 15 años, también lo ha hecho la capacidad de administrar tu propio catálogo.” Servicios como CD Baby, Songtrust y Tunecore, que empezaron como simples distribuidores, ahora también ofrecen a los músicos acuerdos de administración que les permiten conservar el 100% de sus derechos de autor, en lugar de los típicos acuerdos de copublicación que son tan habituales en las grandes discográficas. Si bien un acuerdo de administración no te permitirá recibir un anticipo, tampoco renuncias a ninguna parte de tus derechos de autor, y te ofrece la misma recaudación de regalías que con una gran editorial”.

En cuanto al uso sincronizado de tu música en publicidad y demás, Drewniak insiste en que esto también es algo que puedes controlar por tu cuenta. “Dile a tu mánager que luche por ti. Reúnete con productoras, agencias publicitarias y todo tipo de empresas, y promociona tu propia música. Requiere esfuerzo, pero te hará ganar más dinero que firmar con una gran discográfica y esperar a que usen tu canción en el próximo anuncio de Pepsi”.