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por Juan Jose Olivares

Cada track es una aventura y un empezar de cero, Zombies In Miami

Hay factores que nos gustan, como salir a relajarnos al campo. Cuando hemos hecho un disco completo nos hemos basado en cosas concretas, como en nuestro gato.

La creatividad es una esencia que, en México, se encuentra “desde la punta del norte hasta Quintana Roo”.

Inclusive, puede estar en un lugar como Aguascalientes: “¿Es un rancho, o algo así? A veces la gente ni siquiera sabe qué es, o sabe de la existencia de esa entidad”.

Pues de ahí proviene Zombies in Miami, formado por los DJ y productores Canibal y Jenouise, cuyas producciones emanan híbridos de techno con influencias de rock entre otras acústicas, las cuales han sido llevadas a grandes pistas del dancefloor.

Sonidos de sinte, percusiones, vocales y efectos perfuman sus atmósferas y tracks, que se han escuchados en Madrid, Berlín, Barcelona, Amsterdam, Tel Aviv, Lyon, Munich, Moscú…

Zombies in Miami y sus hidrocálidos ruidos han tenido lanzamientos en sellos como Kompakt, Correspondant, Cómeme y Bedrock.

La creatividad, como se dijo, está por doquier, pero no se vende en un mall, supermercado, o se pide por internet.

No, y en ello está de acuerdo Canibal, llamado también Cani, parte de este dúo que comparte en una charla sus ideas con NI.

Puedes tener una gran parafernalia, un gran estudio, pero, si no hay talento ¿qué haces con éstos?

Es verdad, es un gran tema, porque hay quien tiene los estudios más grandes e imponentes pero nunca escuchas su música en un sello; no ves plasmada su música. Entonces, yo prefiero tener las cosas necesarias (equipo), las cuales aprovechamos en el estudio así como en las presentaciones en vivo que realizamos.

Alguien me comentó que el talento no se puede comprar en la tienda de abarrotes.

Es cierto.

Antes de platicar con NI, Cani se dirigía rumbo a su estudio para completar “pendientes de algunos remixes que estaban en el limbo o por terminar”. Algunos son para México y otros para sellos de Polonia y Corea. Por ahí hay algo que hicieron para un track de los franceses Telepopmusik.  “Hay cosillas por hacer por ahí”, dice.

 

¿Esa chambas son un reconocimiento a la creatividad mexicana?

Está bueno cuando hay acercamiento de magnitudes que nunca imaginaste. Sí, es como un buen reconocimiento.

No recuerda cuál fue el primer remix de encargo. Pero debió ser “algo local que se hizo sin tanta presión y entre amigos”. Pero el primero que lo impactó, comparte, fue cuando se editó uno que hicieron en formato de vinil. Era una pieza para un proyecto de nombre Coma, de Colonia, que se editó en Kompakt, en el 2013.

“Fue un inicio difícil porque fue con una disquera importante”: Kompakt, que ha destacado por su catálogo de productores enfocados en el minimal tecno y tech house.

“Tenías que llenarle el ojo a Michael Mayer –cofundador de Kompakt–, quien era el patrón y esperar a que te dijera que era válido para ser publicado en el sello. Y qué mejor que haya salido en plástico y en una de las disqueras más respetadas de Alemania” en el ámbito de la electónica.

Relata cómo se entró en el mundo de la música electrónica:

“Antes  de que Jenouise estuviera involucrada como DJ, productora, yo, desde la secundaria me estaba dedicando a la música. Tocaba en bandas de rock, ska, reggae y fusión. Mi curiosidad viene de escuchar a grupos que me influyeron. Me llenaron  agrupaciones como Mano Negra, Los fabulosos Cadillacs, (los vascos) Negu Gorriak y Kortatu. Y por ahí del 2001 me dio por picarle y ver qué podía hacer con una computadora, como el crear mezclas y experimentación sonora”.

Prosigue: “A partir del 2004 lo tomé más en serio hasta que debuté en el 2005 como productor y Live Act, y luego como Dj; eso fue hasta 2012.”

Con Jenouise, con quien tiene una conexión orgánica, se juntó en 2009 con múltiples proyectos. “Nuestra conexión se dio de forma natural. Tenemos gustos similares. Ella primero se involucró como VJ y luego se integró a la música como hasta el día de hoy”.

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¿Con qué instrumentos hacías tus Live Act?

Al inicio eran muy arcaicos. Usaba una computadora de escritorio de poca memoria RAM. En aquel 2004 tenía un software de Propellerhead, llamado Rebirth. Eran básicamente dos cajas de ritmo, una 808 una 909 y dos 303 y con suerte conseguí unos templates que tenían crackeados con otros instrumentos. También utilizaba una consola y listo. Luego los involucré con Reason 2.5.

Cani abunda en su comentario: “Un primo me cambió un estéreo y una guitarra eléctrica por una caja de ritmos Roland 307, que a la fecha tengo, está buena. Con eso empecé; fue algo muy precario pero en esos tiempos era lo que había y con eso salían las cosas bien. Después, me hice de una laptop, trabajaba con Ableton Live y con un controlador Oxygen (de M-Audio), así como con una interfaz Native Instruments. Era con lo que hacía mis primeros Live Act hasta 2006.”

¿Qué cambios has visto en los equipos? ¿Cómo ves su evolución?

En esos días que se trabajaba con poco, podías conseguir software libres de uso y con éso me adaptaba. Claro, con mi groovebox. No me quise clavar en comprar sintetizadores o instrumentos hasta que me cayó una oferta barata y compré un Micro Korg, que a la fecha me sigue pareciendo una instrumento útil, sencillo y compacto.

Comenta que los resultados “salen como. Me gusta adaptarme a las cosas que tengo y que suelo utilizar cuando toco en vivo”.

Ahora, él está más que contento “con el equipo que tengo de Native Instruments: un Komplete, que está a la derecha de mi escritorio y un controlador que me facilita todo. Es como tener un piano con el que plasmas todas tus ideas. El software de NI me lo hace todo sencillo”.

Por ejemplo, disparas “las escena desde Ableton Live con Komplete” y a volar.

¿Cómo es tu proceso de creación?

A veces es difícil hacer un remix porque puedes escuchar el track que te mandan y lo tienes que adaptar a tu rollo, a tu firma musical. A veces es complejo. La mayoría de las veces te mandan los stems,  las partes musicales o vocales con mala digitalización, o no de la mejor manera, y eso te quita tiempo, porque tienes que hacer correcciones. De hecho, primero tienes que escuchar los clips sin el track completo. Puedes detectar que hay elementos que te puede ser funcionales. A veces usas la voz, un sintetizador u otra cosa que pueda ir con tu estilo. Eso es lo que hacemos primero.

Confiesa que “a veces, la inspiración viene por la parte de un bajo, o por una melodía. Es cambiante. Cada track es una aventura y un empezar de cero. No se trata de repetir el mismo patrón de: voy a poner una batería y empezar con el bajo. Más bien, hay que adaptarse a los elementos que te dan y de ahí viene la magia para empezar”.

¿Hay algo que te inspire más allá de la música? ¿de tu entorno de vida, por ejemplo?

Hay factores que nos gustan, como salir a relajarnos al campo. Somos muy de ver plantas… pero no significa que veamos el cielo y nos inspiremos para una rola. Es como un chip que está ahí. Sólo nos dejamos llevar por el mood que traemos o la situación en la que estamos, o si estamos felices por algo o si un nos vibra algo mucho y se nos pega. Cuando hemos hecho un disco completo nos hemos basado en cosas concretas, como en nuestro gato.

La situación actual de la Pandemia afecta la colectividad, al dancefloor, cuya esencia es la reunión de la gente…

Es duro. Surgen actos, pero un poco desafiando al peligro. Aunque también hay que ponerse en los zapatos de los promotores, que tiene que trabajar de una forma. No hay que olvidar que los clubes y festivales son economía y sin ellos es difícil. Nosotros, por suerte, hemos tenido oportunidad de tocar en uno que otro acto, con cubrebocas y sanitizaciones. Por ahora hay que aprender a vivir con lo que tenemos, con la situación, con las cosas que nos pueden ayudar. Ya llegarán mejores días para disfrutar del dancefloor como lo hacíamos antes…

Porque “uno puede pensar que un artista no tiene la necesidad de trabajar, pero hay niveles socioeconómicos en cualquier parte y hay gente que tiene que trabajar como DJ para darle de comer a toda una familia como lo hace un arquitecto o un ingeniero”.

El nombre de Zombies in Miami, comparte, “no fue pensado ni inspirado en Halloween ni nada”.

Recuerda: “Tenía otro proyecto con el que hice un track medio electrofunk que se llamaba Zombies in Miami, “muy pegajoso, y el cual la gente de Aguascalientes pedía cada vez que tocaba en una fiesta. No sabían como nos llamábamos pero sí conocían la canción y por mera broma decidimos llamarnos así, porque el nombre está cotorro. Es la única historia que hay; no hay gusto por Miami ni fanatismo por los zombies”.

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